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Desarrollo del lenguaje: señales de alerta

Una de las preguntas más frecuentes que llegan a las consultas de logopedia es si un niño o niña tiene dificultades en el desarrollo del lenguaje. Hoy queremos dar un poco de luz a estas dudas. Primero vamos a definir brevemente qué es el lenguaje y sus etapas principales para luego reflejar las señales de alerta a las que tenemos que estar atentos para saber cuándo consultar con un profesional.

¿Qué es el lenguaje?

El lenguaje es una capacidad y una cualidad que nos diferencia del resto de las especies. Es uno de los mejores vehículos de comunicación, nos facilita las primeras interacciones sociales y favorece el aprendizaje.

Una de las características más importantes a tener en cuenta con el lenguaje es que hay unos períodos de adquisición y desarrollo del mismo.

Etapas principales del lenguaje

Los hitos del desarrollo del lenguaje son:

  1. Etapa prelingüística: del nacimiento hasta los 12 meses. Durante esta primera etapa la comunicación entre el bebé y su cuidador se lleva a cabo mediante señas, gestos y ruidos (como el llanto). Las emisiones que realizan los bebés son comprendidas por la persona adulta, la cual, les da un sentido y muchas veces les atribuye palabras.
  2. Etapa lingüística: a partir de los 12 meses. Período de la palabra frase: desde los 12 meses hasta los 2 años. En este momento comienzan las emisiones de las primeras palabras con sentido («mamá» – «papá»). También son capaces de responder a preguntas sencillas del tipo «¿dónde está el muñeco?». En esta etapa, comprenden mucho más de lo que expresan. Aparece la formación del apego por sus personas más cercanas e incluso por algún objeto (mantita, muñeco preferido, mamá, abuelos…). Poco a poco las emisiones son más largas, aunque todavía no las consideramos oraciones, ya que emplean lo que se denomina «jerga» (se emplean palabras de contenido, no de función).
  3. Período de las primeras frases: de 2 a 6 años. Al comienzo de esta fase las emisiones son breves y algunas de ellas van a depender del contexto (ya son reconocidas como oraciones). A medida que avanzamos en el tiempo su comunicación es mucho más fluida, las emisiones son más largas y no van a depender del contexto.

Estas tres etapas son las principales en el desarrollo de lenguaje y hay que estar muy atentos a sus períodos de adquisición.

Etapas de adquisición de fonemas

3 años: m – n – ñ – p – t – k – b – g – f – x – ch + dífonos vocálicos decrecientes (ai, ei, oi, au, eu, ou).

4 años: d – r – s + sinfones* con l

5 años: d – r – s + sinfones* con r

6 años: rr + sílabas trabadas + dífonos vocálicos crecientes (ia, ie, io, ua, ue, uo).

* sinfones es un grupo consonántico que aparece dentro de la misma sílaba, con las dos consonantes seguidas. Por ejemplo br- en «brazo», gl- en «globo» o tr- en «triste».

Señales de alerta en el desarrollo del lenguaje

0-3 meses: si no hay respuesta refleja ante un sonido o no se tranquiliza con la voz de su madre.

3-6 meses: si no produce ningún tipo de vocalización, su sonrisa es pobre, presenta apatía, no se orienta hacia la voz de la madre, no juega con juguetes que hacen sonido, no juega con sus vocalizaciones.

6-9 meses: si no vocaliza para llamar la atención, no imita gestos, no dice adiós con la mano.

9-12 meses: si no aparece balbuceo, no usa jerga, no reconoce cuando le nombran a «mamá» o a «papá».

12-18 meses: si tiene un vocabulario menos de 3 palabras, no dicen «mamá» o «papá», no hay respuesta a su nombre, no hay comprensión de órdenes sencillas, no comprende el «no».

18-24 meses: si no presta atención al habla del adulto, no es capaz de señalar con el dedo, no niegan con la cabeza, no identifica las partes del cuerpo, no conoce su nombre, no hace frases de 1 o 2 palabras.

2 años: si su vocabulario es menor de 10 palabras, no hace uso de la jerga con fines comunicativos, hay falta de comunicación y de interés por ello, presentan ecolalias (repetición involuntaria de palabras o frases que escuchan de otras personas), no hay juego simbólico.

3 años: si su vocabulario es menor de 100 palabras, presentan un habla ininteligible, no hacen uso de frases, hay mala pronunciación, no hay lenguaje conversacional, no contesta a preguntas sencillas.

4 años: si habla poco o no habla, no pronuncia bien, es incapaz de narrar una historia corta, no presta atención.

5 años: si persisten las dificultades de articulación, hay errores en las estructuras de las frases, tienen dificultades para responder a preguntas de «qué», «quién», «dónde», «cuándo».

6 años: si no se les entiende bien lo que dicen, por ello algunos dejan de hablar o seleccionan con quien hablar, presentan dificultades con el uso del lenguaje.

Cuando aparecen algunas de estas dificultades en el lenguaje y/o desarrollo del mismo es el momento de acudir a un especialista para que nos oriente de cómo actuar ante esta situación y qué podemos hacer para favorecer el desarrollo del lenguaje del menor.