Uniendo nuestra experiencia en terapia psicológica con las investigaciones sobre el efecto de la naturaleza en la salud mental, comenzamos, ya en 2005, el proyecto de Psicología en la naturaleza.
Nuestras sesiones de Psicología en la naturaleza mantienen el formato estructurado de una sesión de psicología, con la misma atención y profesionalidad que en el despacho, pero llevándolo a un entorno natural privilegiado. Esto permite combinar la interacción terapéutica con la experiencia de estar al aire libre, ofreciendo un espacio diferente que puede favorecer la relajación y el bienestar general, basado en evidencia científica sobre los beneficios psicológicos de la naturaleza.
Cómo se realizan las sesiones
Totalmente personalizadas y dirigidas a los objetivos de la persona que las solicita. El sitio de la sesión se escoge de mutuo acuerdo entre la persona y el profesional, asegurando que el entorno sea adecuado y seguro. El desplazamiento corre a cargo de la persona interesada. Cada sesión sigue un formato estructurado de atención individual, adaptado al entorno natural elegido.
El efecto de la naturaleza en nuestra salud
Según la ONU (Organización de las Naciones Unidas), desde el año 2007, nos hemos convertido oficialmente en una especie urbana y la AEMA (Agencia Europea de Medio Ambiente) estima que los europeos pasan aproximadamente el 90% del tiempo bajo techo (en el coche, en casa, en la oficina, etc.). Esto supone que, de una semana, pasamos solo medio día al aire libre.
Pasar una pequeña cantidad de tiempo en la naturaleza puede tener un gran efecto en nuestra salud. Dos horas sumergido en la naturaleza, activando todos los sentidos, te puede ayudar a desconectar de la tecnología y bajar el ritmo. Te devolverá al presente, te desestresará y te relajará. Cuando conectas con la naturaleza a través de los sentidos, empiezas a beneficiarte de los numerosos efectos positivos del mundo natural.

La evidencia científica
Numerosos estudios muestran que la exposición a la naturaleza tiene efectos positivos sobre nuestra mente y bienestar. Pasar tiempo al aire libre o en espacios verdes puede reducir el estrés, mejorar el estado de ánimo y favorecer la regulación emocional. Investigaciones como las de Berman et al. (2008) y Hartig et al. (1991) han demostrado que caminar en la naturaleza o simplemente observarla ayuda a recuperar la atención, disminuir pensamientos negativos y mejorar la concentración. Además, se ha observado que el contacto regular con espacios verdes se asocia con mayor sensación de bienestar subjetivo y menor riesgo de síntomas depresivos o ansiosos.
Incorporar la naturaleza en nuestras vidas, aunque sea de forma sencilla y cotidiana, ofrece un apoyo complementario al cuidado de la salud mental, promoviendo un equilibrio entre cuerpo y mente de manera natural y basada en evidencia científica.
En el año 2018, la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA), dentro del plan de humanización iniciado en 2013, desarrolló el proyecto “Una UCI con vistas”, que consiste en simular ventanas virtuales mediante fotografías de gran tamaño con imágenes de la naturaleza.
En el año 2020, hemos podido experimentar la necesidad de estar en contacto con la naturaleza a nivel global cuando, tras el confinamiento vivido por la pandemia de COVID-19, una de las primeras necesidades observadas, especialmente las personas que vivían en pisos, fue la necesidad de estar en contacto con la naturaleza y el aire libre.